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Cómo la sandía ayuda a controlar el peso y la saciedad

Investigaciones científicas resaltan el impacto positivo de este alimento en la calidad de la dieta, la hidratación, la función cardiovascular y la protección frente a enfermedades metabólicas y oxidativas.

El verano se prepara para las altas temperaturas y muchas personas eligen incorporar alimentos frescos y saludables que ayuden a mantener el bienestar físico. Entre esas opciones, la sandía se consolida como una de las frutas predilectas para quienes buscan controlar su peso y potenciar la sensación de saciedad.

Diversos especialistas en nutrición aseguran que su elevado contenido de agua, su bajo aporte calórico y su capacidad para generar plenitud la distinguen frente a otros alimentos estivales.

Cómo ayuda la sandía a controlar el peso

El perfil nutricional de la sandía se destaca por su bajo aporte calórico y su alto contenido de agua, lo que la convierte en una aliada para el control del peso corporal. Un estudio publicado en *Nutrients* sobre población estadounidense encontró que los adultos consumidores habituales ingirieron un promedio de 161 gramos diarios y obtuvieron un índice de calidad dietética superior según la puntuación HEI-2015, asociado con menor riesgo de obesidad y enfermedades metabólicas.

Otra investigación citada en el mismo análisis reportó que consumir dos tazas diarias durante varias semanas se asoció con reducción de peso corporal, disminución del índice de masa corporal y menor deseo de comer en adultos con sobrepeso.

Además, el consumo de sandía se relacionó con una menor ingesta de azúcares añadidos y grasas saturadas al reemplazar snacks hipercalóricos, favoreciendo la adherencia a planes alimentarios más saludables.

Por su alto contenido de agua y minerales como potasio y magnesio, la sandía contribuye a reponer electrolitos y a favorecer una digestión eficiente, ayudando a evitar molestias y a mantener la regularidad intestinal, según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos.

Por qué la sandía genera saciedad

La sandía está compuesta en un 91% por agua y aporta una cantidad moderada de fibra alimentaria. El estudio de *Nutrients* destaca que quienes consumían sandía habitualmente sumaban 1,2 gramos adicionales de fibra por día respecto a quienes no la consumían, además de mayor aporte de potasio y magnesio, minerales esenciales para el metabolismo energético.

Esta combinación aumenta el volumen gástrico y contribuye a la sensación de plenitud después de las comidas. Su dulzor natural también ayuda a reemplazar alimentos ultraprocesados ricos en azúcares y grasas, favoreciendo una mayor saciedad y control del apetito.

Incluso el jugo de sandía ofrece beneficios similares: aporta agua, minerales y antioxidantes, hidrata, reduce la ansiedad por alimentos dulces y desplaza bebidas ultraprocesadas, según nutricionistas de Weill Cornell Medicine y NewYork-Presbyterian.

Cuánta sandía se puede comer por día

La mediana de consumo habitual en adultos registrada en el estudio fue de 141 gramos diarios, dentro de las recomendaciones internacionales de 1,5 a 2,5 tazas de frutas frescas al día para adultos según las Dietary Guidelines for Americans.

Las porciones observadas no se acercaron a excesos y favorecieron un adecuado equilibrio energético. La sandía puede incorporarse a diario en cantidades equivalentes a media a una taza por comida principal, según el patrón alimentario de cada persona.

El valor nutricional de la sandía

Por cada 100 gramos, la sandía aporta 112 mg de potasio, 8,1 mg de vitamina C, 28 mcg de vitamina A, 10 mg de magnesio y 0,4 g de fibra, además de contener fitoquímicos antioxidantes como licopeno, beta-caroteno, beta-criptoxantina y luteína-zeaxantina.

El análisis transversal en población estadounidense mostró que quienes consumían sandía tenían mayores niveles de ingesta de fibra dietética, vitaminas A y C, magnesio, potasio y carotenoides, así como una menor ingesta de azúcares añadidos y grasas saturadas.

Su perfil antioxidante, especialmente su riqueza en licopeno, fue asociado con efectos beneficiosos sobre la presión arterial, la salud cardiovascular y la protección frente a procesos oxidativos celulares.

Otros beneficios para la salud

Más allá del peso y la saciedad, la sandía posee efectos positivos sobre el sistema inmunológico, la piel, la salud ocular y la función cardiovascular. Su contenido de vitamina C estimula la producción de colágeno —clave para la firmeza y elasticidad de la piel— y refuerza el sistema inmune, mientras que el potasio y el magnesio apoyan la función muscular y el equilibrio nervioso.

El jugo de sandía destaca por su capacidad para hidratar y reponer electrolitos tras el ejercicio. Estudios mencionados indican que una sola toma de jugo natural aporta aproximadamente 1 g de L-citrulina y puede reducir la presión arterial sistólica a los pocos minutos de ser consumida, gracias a su efecto vasodilatador.

La sandía también presenta efectos antioxidantes que se vinculan con la protección frente al cáncer, enfermedades cardiovasculares y daños causados por radicales libres. Es una fruta integral de la cual pueden aprovecharse pulpa, cáscara y semillas, sumando valor nutricional a la dieta.

Fuente: Infobae